jueves, 6 de junio de 2013

El Dragón de San Francisco

Para cerrar adecuadamente este tema, presentaremos una pequeña joya del pasado de Kalimán. Bueno, no exactamente una joya ya que es del tipo defectuoso, pero que forma parte de lo que fueron sus últimos suspiros antes de que el personaje perdiera fuerza en el mundo de la historieta (hasta su breve levantón, mismo que ya cubrimos completamente) y volviera a ser relegado a las retransmisiones constantes de sus radionovelas. 
Kalimán de lujo fue un titulo que pretendía ser algo innovador al ofrecer historias autoconclusivas a todo color, pero todas y cada una pasaron sin pena ni gloria, sin ofrecer nada que pudiera encajar con la historieta original (cuya calidad también había decaído significativamente para entonces). Todo estaba perdido cuando esta publicación tuvo su efímera existencia, postergando un poco la inminente caída. 
Como un ejemplo de esto, presentamos El Dragón de San Francisco, una trama tan patética que pretendía ser un refrito de la serie clásica El Tigre de Hong-Kong, quedando como una gran vergüenza en comparación (pero no crean, prácticamente toda la revista Kalimán de lujo lo fue, el único lujo que se daba era el atreverse a ser publicada).

   

Kalimán de lujo No. 4 

Kalimán relata una aventura que vivió con Solín en San Francisco, atraído por la noticia de la llegada de She-Kai, un investigador que iba a presentar evidencias sobre la presencia de sectarios en la ciudad, al mismo tiempo que tienen lugar asesinatos atribuidos a un “dragón”. El Inspector Adams recibe a Kalimán y le explica los detalles en cuanto a las victimas y la suposición de que perecieran a manos de un autentico dragón. Kalimán no puede creer eso e investiga la relación entre ellas, llevándolo ante el empresario Kuo-Ling, revelando que fue éste quien solicitó la presencia de She-Kai para exponer al asesino de sus socios (puros chinos que habían prosperado en sus negocios). Le pide especialmente proteger a She-Kai en cuanto llegue a la ciudad, y Kalimán se compromete.

   

Al salir, son atacados en un callejón por un dragón, pero el Hombre Increíble lo resiste y orilla a huir, dudando sobre si era real o algo más. Tomando las ropas de Solín que quedaron chamuscadas por la criatura, Kalimán las lleva a un laboratorio para que las examinen. Poco después, buscan pistas en una tienda de artículos, financiada por Kuo-Ling, pero no consigue nada con el anciano dependiente. En cambio, Liu, su hija, aborda a Kalimán a la salida para contarle todo lo que sabe sobre una secta conocida como “Los Dragonianos”, que realizan macabros rituales y desprecian la occidentalización, siendo su hermano una de las victimas.

   

Mientras tanto, Solín es capturado por una mujer que se hace pasar por empleada del hotel, miembro de la secta, administrándole un narcótico para llevárselo sin que ponga resistencia. Kalimán se alarma al enterarse de su desaparición pero su deber lo obliga a volver con Kuo-Ling para recibir a She-Kai en el aeropuerto. Esta vez, son dos dragones los que atacan pero Kalimán logra derrotarlos, haciéndolos huir de nueva cuenta.

   

Kalimán deja a She-Kai al cuidado de Kuo-Ling y pasa al laboratorio donde le dan los resultados, identificando el tipo de combustible que usaron para producir las llamas del dragón y algo más que se convierte en una pista importante para descubrir la identidad del “dragón”. Al regresar, descubre que ambos hombres se han ido sin dejar rastros y opta por dirigirse a la tienda para buscar más información sobre la secta. Da con un pasaje secreto, contemplando a los sectarios a punto de sacrificar tanto a Solín como al inspector Adams. Solín es el primero, enfrentando al dragón, pero la intervención de Kalimán lo pone a salvo, inmovilizándolo antes de poder hacer algo. 

 

La policía irrumpe y los Dragonianos son aprendidos, revelando que el padre de Liu era uno de ellos (reconociéndolo Kalimán al tomar nota de que el anciano padecía de “hormiguillo”, enfermedad transmitida por un microbio del que quedaron rastros en los análisis). En cuanto a los desaparecidos, todo se limitaba a que Kuo-Ling se llevó a She-Kai a un lugar secreto para protegerlo. El caso queda cerrado y Kalimán parte con su compañero para seguir adelante en su infatigable lucha contra el mal. 

Curiosidades y metidas de pata
• Aunque la revelación del padre de Liu como el “Dragón de San Francisco” parece haber sido un detalle bien cuidado desde que exhibieron los síntomas, se siente que se esforzaban demasiado por engañar a los lectores, haciendo parecer muy sospechoso el proceder de Kuo-Ling (por la forma en que no pedía protección para él mismo o que insistiera en que Kalimán se uniera al brindis con She-Kai).

   

• Se dice que Kalimán no podía percibir la localización de la guarida de la secta debido a que habían instalado equipo para bloquear sus poderes. ¿O sea que desde un principio tomaran precauciones por si alguien con poderes extrasensoriales entraba a la ciudad e intentaba percibir al dragón? ¡Vaya! Los Dragonianos son una secta bien preparada ¿o que?

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