martes, 29 de agosto de 2017

Kalimán: El Dragón Rojo (una vez más)

Después de varios años tras su último intento de permanencia en México como una historieta regular, regándola tanto en sus series originales repetidas como en su intento de iniciar unas totalmente nuevas, Kalimán, el Hombre Increíble, hace un espectacular regreso mediante una combinación de ambas. Por decirlo así. Dibujos a todo color retocados, nuevas secuencias y sin perder su narrativa característica, tenemos una aventura completa contada en 48 páginas en tamaño gigante con portada metalizada.


Sí, en parte como una celebración de aniversario y que supuestamente es el comienzo de una nueva época para el personaje, deciden lanzar esta edición especial que, simplemente, consiste en un remake de El Dragón Rojo, considerada una de sus mejores aventuras (misma que exploramos exhaustivamente en este blog hace mucho tiempo). Esta versión originalmente fue realizada en 1987, siendo esta una reimpresión muy especial (y vendida a un precio exorbitante) para celebrar en grande este año (tiene algunas semanas de haber sido publicada), ostentando el record de mil millones de ejemplares vendidos. Así, tenemos esta renovación relanzada de Kalimán: El Dragón Rojo, para ser disfrutada por las nuevas generaciones y por las anteriores (con la ventaja o desgracia de que podemos realizar una comparación, tal y como este servidor pretende a través de esta entrada). Y así, haciendo de cuenta como de que no conocemos la versión original ni conocimos esta en 1987, procedamos con el tradicional resumen de los hechos. Kalimán y Solín se dirigen a un monasterio lama (insisten en llamarlo “lamasterio”) ubicado en el Himalaya. Como de costumbre, Solín hace preguntas que Kalimán satisface con un discurso filosófico sobre la religión para darnos a entender que aunque para muchas culturas Dios tenga un nombre diferente (poniendo al sol como ejemplo), generalmente es lo mismo para todos.


Apenas entran y son mal recibidos por una aparición astral aterradora. Esta proyección pertenece a Karma, un monje que, por alguna razón que jamás nos explica, (aunque da a entender que es un caso de celos), odia a Kalimán. Su maestro lo reprende por haber arriesgado su vida al realizar ese experimento (siendo algo confuso porque es obvio que Karma no está nada contento con la presencia de Kalimán y aun así el anciano nomás no ve las señales de alarma) y tras una disculpa nada sincera por parte de Karma, le recuerda que mañana será el séptimo día del séptimo mes del séptimo año del Dragón Rojo, teniendo lugar una prueba donde competirá con Kalimán para obtener ese grado que es el más importante después del Dalai Lama. Karma pasa de maldecir a Kalimán a gritos a llamarlo su “amigo fraterno” y el maestro sigue dando indicios de padecer sordera.

Mientras, Kalimán y Solín son llevados ante el maestro Shang. Solín se sorprende de que conozca su nombre pero enseguida asume que será por telepatía (eso y que Kalimán es tan famoso y lleva al chico como mascota a todos lados que no sería raro que ya fuera medianamente celebre).


Shang repite y profundiza (aunque no demasiado) sobre la misma información, recordando nostálgicamente que tanto Karma como Kalimán estudiaron juntos ahí cuando eran niños y eran grandes amigos (por la reacción de Karma ante su llegada, no lo parecía, por lo visto este viejo chochea). Ahora, el destino los enfrenta en la prueba para obtener el título de Dragón Rojo y claro que Kalimán espera Karma sea el vencedor aunque no por ello dejará de poner su mejor esfuerzo.

Al salir de los aposentos, Solín le hace preguntas a Kalimán sobre Karma y su relación con éste pero en vez de responder (y deleitarnos con una retrospectiva que nos permita conocer mejor su historia) lo envía a probar las famosas galletas de otro de los maestros. Lanza al chico directo a interponerse en el camino de Karma, siendo intimidado inmediatamente. Karma saluda a Kalimán, en amistosa bravuconería, insinuando que su estancia en el mundo occidental bien podría haber menguado sus habilidades. No tarda en perder los estribos y retar a Kalimán a pelear ahí mismo pero éste hace retroceder a Karma con su mirada hipnótica.
Karma desiste y lo amenaza, dejando al Hombre Increíble lamentando ante Solín que el alma de Karma ha sido consumida por la ambición (¿y si es así por qué lo dejan estar en el monasterio y tomar una prueba para alcanzar un rango superior? Es obvio que no merece ninguna de las dos cosas).

Se retiran a dormir y un cuadro después, ya todo está predispuesto para la gran competencia. Pasan de inmediato a la primera (y única) prueba que consiste en demostrar su fuerza paciencia espiritual al concentrarse y mantener encendida la flama de una vela frente a ellos. Kalimán alaba a la creación mientras que Karma tiene fantasías egoístas de ser poderoso y adorado. Karma pierde pero lejos de actuar como buen perdedor, se rebela y maltrata al maestro Shang que intentaba hacerlo entrar en razón.

Se retira con juramentos de venganza (¿pues que le han hecho?), quitando a Solín de su camino y entrando a la caverna (tras matar a los guardias, por supuesto) donde custodian tanto el medallón con el símbolo del Dragón Rojo como el Libro Blanco de la Sabiduría que contiene secretos que le permitirán incrementar sus poderes, tomándolos para sí. Kalimán no tarda en entrar para detenerlo pero Karma lo sorprende arrojándole una estatua gigante de Buda, aplastándolo y dejándolo en muy mal estado.

Los monjes lo rescatan y proceden a practicarle una operación de emergencia, teniendo pocas posibilidades de sobrevivir y aun si la libra, con peligro de quedar invalido. Solín se entristece, temiendo lo peor, pero las palabras de su mentor lo animan a creen que se sobrepondrá. Mientras lo operan, Kalimán lucha contra la muerte misma, en una batalla espiritual por su derecho a vivir. El Hombre Increíble resulta triunfante y Solín recibe las buenas noticias.

En otro lugar, Karma ya lleva un buen rato huyendo y se detiene para descansar. Kalimán proyecta su pensamiento desde su convalecencia para advertirle sobre las consecuencias de sus actos, dándole oportunidad de rectificar.


Por supuesto que Karma se niega, y en vez de eso, envía a su espíritu para posesionarse de uno de los médicos para asesinar a Kalimán. Solín, al insistir en permanecer cerca, se percata de lo que sucede e intenta detenerlo mas el villano lo aparta fácilmente y procede con la estrangulación. La intervención de Shang salva al Hombre Increíble y Karma se ve obligado a abandonar. Pasa el tiempo y las andanzas de Karma lo llevan a buscar posada en una aldea del Himalaya, siendo atendido inmediatamente en una posada al reconocerlo como un gran personaje gracias al símbolo de su medallón. Al matar  de un golpe a un hombre que pretendía ayudarlo a cargar el Libro Blanco de la Sabiduría, la hija del posadero, Ling, niega que se trate de una personalidad benigna pero nadie le hace caso. Karma le hace insinuaciones y se emborracha un rato. Al reponerse y disponerse a partir, decide llevarse a Ling y al oponerse su padre, le rompe la espalda sin vacilación alguna. Varios aldeanos salen a defender a Ling pero Karma masacra a todos con su fuerza brutal y persiste en llevarse a la chica, poniéndola bajo su control mental para que no se resista.

En el tiempo que duró todo eso, Kalimán ya se encuentra completamente restablecido y se despide de Shang para seguir el rastro de Karma.

El villano arriba a la prospera ciudad de Akra-Far donde se entera de los problemas de salud del soberano. Decidido a sacar provecho, busca un punto en la plaza donde asombrar a todos con un truco de hipnosis en el que finge matar a Ling para luego revivirla, logrando así llamar la atención de Zibar, el consejero del rey, quien le pide ayuda para salvar a su soberano.

Karma accede, disimulando su audacia y pronto se encuentra ante el convaleciente Raga-Ban, deduciendo que padece de leucemia pero con sus poderes mentales, crea en éste la ilusión de encontrarse sano. Éste le pide a Karma quedarse en el palacio por si vuelve a enfermar, logrando así que tenga éxito la primera parte de su plan. Pronto, Karma se deja llevar por los placeres carnales que nunca se permitió en el monasterio, despertando sospechas en Zibar al detectar la incompatibilidad de su comportamiento con su título.

En otro lado, Kalimán se detiene en el camino para poder localizar a Karma a través de la Percepción Extra Sensorial de su forma astral. Así, no tarda en dar con él, poniéndose al tanto de su situación actual. Karma, finge no haberse percatado de su presencia, esperando el momento preciso para utilizar un espejo al concentrar sus poderes, capturando el espíritu de Kalimán, significando esto una muerte inminente de no poder encontrar una forma de librarse pronto.

Haciendo un gran esfuerzo mental, Kalimán rompe el espejo para escapar y se retira, dejándole en claro a Karma sus intenciones de perseguirlo hasta el fin del mundo.

Olvidándose de Kalimán, Karma se dirige al salón de los tesoros, aprovechándose de su posición y abatiendo a los guardias que intentan detenerlo. Junto con la hipnotizada Ling, se deleita con los tesoros. Zibar los sorprende pero Karma lo intimida al resucitar a la estatua de un gato de oro que lo obliga a salir corriendo. El consejero regresa con su soberano, advirtiéndole de la profanación que Karma ha cometido pero éste se muestra renuente a decirle algo desde que cree deberle su “salud” actual.

Con todo, Raga-Ban decide llamarle la atención y Karma lo amenaza con irse y dejarlo enfermar nuevamente, logrando que le suplique quedarse y acceder a convocar al consejo real para nombrarlo como su heredero universal al trono (las intenciones de Karma son tan transparentes que Raga-Ban debe ser un imbécil con demasiado miedo a la muerte como para permitirle hacer eso). Zibar no aprueba esto y ni tardo ni perezoso, busca a Kin-Go, un asesino ciego campeón de Kung-Fu que le da pruebas de sus mortíferas habilidades, aceptando el contrato para eliminar a Karma.

El consejo se reúne y Karma recibe su nombramiento como heredero, ufanándose de su gran logro. Se dispone a celebrar cuando es atacado por King-Go, mas logra derrotarlo al aplicarle una llave paralizadora. Éste le suplica devolverle la capacidad de movimiento a cambio de servirle incondicionalmente.

Karma lo toma bajo su cargo y le encomienda su protección personal, además de enfrentarse a Kalimán de quien King-Go ya ha escuchado algo. Luego, Karma va con Raga-Ban que ya se encuentra agonizando, revelando que lo ha estado engañando pero su tiempo ha terminado y ahora su reino le pertenece.

Muy tarde, Raga-Ban muerte y Karma cumple su deseo mas no queda nadie que apruebe su ascensión al trono, circulando los rumores de su crueldad y ambición infinitas.

Finalmente, Kalimán y Solín llegan a la ciudad y penetran en el palacio, siendo recibidos por Kin-Go. El Hombre Increíble tiene una breve pero intense lucha contra el campeón de Kung-Fu, logrando derrotarlo para seguir adelante.

No tarda en dar con Karma quien lo espera en posición de loto, presumiendo haber desarrollado el círculo blanco del cerebro, permitiéndole ser tan resiste como una estatua de mármol. Tienta a Kalimán con darle la oportunidad de destruirlo, ofreciéndole incluso una espada que el Hombre Increíble prefiere tirar al suelo (de todos modos, si incrementó a ese grado la densidad de su cuerpo, la espada se rompería al golpearlo).


Kalimán le advierte que permanecer en ese estado requiere un gran esfuerzo mental y no podrá prolongarlo. Karma admite que es así pero enseguida se restablece, entrando a “modalidad demonio” al sufrir una leve transformación física que antecede a una tremenda lucha.

Kin-Go recoge un cuchillo para atacar a Kalimán a traición mientras pelea pero Solín le advierte a tiempo y lo tumba de un guamazo. Karma le ordena a Ling tomar el cuchillo y atacar Kalimán con la misma intención rastrera pero éste gira y es el villano quien recibe la hoja (aunque se rompe ante la dureza de su piel).


Karma se enchila y se llena de más poder, permitiéndole escupir esferas de “energía ectoplasmática” que Kalimán y Solín logran esquivar a duras penas. Kalimán le advierte a Karma que su cuerpo no resistirá tantas exhibiciones peligrosas de poder y ya comienza a sufrir los efectos secundarios.


El villano comanda al gato de oro para que ataque a Kalimán y al repelerlo de un golpe, éste vuelve a ser una estatua al mismo tiempo que Ling sale del trance. Al ver a Karma agonizar, Kalimán ofrece ayudarle pero éste no quiere nada más que destruirlo y con su último aliento, transfiere su esencia al gato de oro, siguiéndole una extraña transformación hasta definirse como un fiero cuervo.


Kalimán detiene al cuervo fácilmente y un cuadro después, éste ya ha sido entregado al monasterio lama junto con los valiosos objetos que se robó. El maestro Shang explica el castigo karmico de Karma y despide junto con sus compañeros a Kalimán y a Solín, quienes parten rumbo a nuevas aventuras.
Contenido extra:
  • Introducción especial.
  • Lista de las series de Kalimán en “cómics” (los títulos que les cupieron ya que faltaron algunos).
  • Informacion sobre los creadores (Rafael Cutberto Navarro y Modesto Vázquez González).
  • Lista de frases celebres de Kalimán (las que utiliza con frecuencia).
Diferencias con la versión original:
  • Kalimán y Karma son conocidos en esta historia cuando originalmente nunca se habían visto hasta que los presentaron para realizar la prueba.
  • Karma es descaradamente ambicioso y obvio en esta versión mientras que en la original se indicaba que lidiaba con conflictos internos y solo hasta que fue superado por Kalimán, cayó por completo en decadencia al no poder soportarlo.
  • Kalimán y Karma tuvieron que realizar varias pruebas antes de que todo se decidiera con lo de la vela pero aquí, por el limitado espacio, de una vez se fueron por lo importante.
  • Obviamente, al recortar tanto la historia, quedaron fueran muchas situaciones que en todo caso podríamos considerar como de relleno, así como personajes secundarios que no aportaban gran cosa a la historia (como Lina, la joven que se enamoraba de Kalimán y se la pasaba estorbando). Así que nada de las secuelas de recuperación de Kalimán ni sus muchos enfrentamientos, frente a frente y a distancia, contra Karma ni las escasas iniciativas de Solín.

  • En la versión original, Karma no mantuvo tanto tiempo el control hipnótico sobre Ling, y ella misma, por su propia voluntad, acabó sirviéndole con una fidelidad que rayaba en la veneración (olvidando que asesinó a su padre y la trataba como a una cualquiera).
  • En la versión original, Karma envió a Kin-Go a eliminar a Zibar en cuanto lo puso bajo su servicio pero aquí no hubo tiempo para desarrollar tal escena. Tampoco vimos la muerte de Raga-Ban que sucede de una página a otra sin mostrarse gráficamente.
  • Además de hacer de las suyas en Akra-Far, Karma paso el resto de la serie incursionando en Darjee, donde fue finalmente aniquilado. Nuevamente, por falta de tiempo y espacio, aquí su reinado de terror tuvo que limitarse a Akra-Far.
  • La exhibición de poderes de Karma en la versión original no llegaba tan lejos como para poder arrojar “esferas de energía electoplasmática”.  También, su esfuerzo final contra Kalimán se basaba en una estúpida estrategia que no creo necesitar repetirles (ver entradas anteriores de El Dragón Rojo) pero aquí tampoco tiene mucho sentido lo que hizo… ¿Introducir su esencia en una estatua metálica que luego se transformó en un cuervo aun era más fácil de derrotar? Siento que Karma se trae algo con los pájaros que la cosa siempre termina mal para él por su obsesión de emplearlos en estrategias absurdas.
  • Kalimán constantemente tiene que andar rescatando a Solín de múltiples peligros cuando éste no le tiene que devolver el favor. Esta vez, diría que Solín se mantuvo bastante seguro al no correr tantos riesgos.  
Conclusión:
Si bien las historias más “modernas” del Hombre Increíble han caído en la mediocridad, esta en particular, para ser una versión renovada de una que es considera como excelente, diría que estuvo casi a la altura. Simplificando y retomando lo más relevante, dándonos una que otra sorpresa, resulta un producto bastante decente para conmemorar el gran logro de una historieta histórica en uno de sus mejores momentos.

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